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Transformaciones en la Edad Moderna (S.XVI-XVIII)

 

En el S.XVI la ciudad de Ávila vive el periodo de mayor auge político y económico, experimentando un notable aumento demográfico, y traduciéndose en una intensa actividad constructora, tanto pública como privada, que, bajo la nueva moda renacentista, transformará la imagen medieval del caserío.

La muralla, aún desaparecidos los peligros de enfrentamiento que habían motivado su construcción, seguía cumpliendo importantes funciones para la corona y la ciudad (dominio sobre el territorio, seguridad de la ciudad, control económico, …), razón por la que, lejos de ignorarse las defensas, durante la Edad Moderna se llevarán a cabo en las fábricas reformas encaminadas a su reparación, mantenimiento y conservación, pero también será el momento en el que, desaparecido el peligro de enfrentamiento bélico, se decida desmontar y anular algunas defensas complementarias (barbacanas, fosos, …) que, por otra parte, se mostraban ineficaces ante la maquinaria militar de la época. Relevantes son algunos de los edificios que en este momento se adosarán a los paramentos exteriores de la muralla: Alhóndiga, capilla de San Segundo, ….

Con el S. XVII la ciudad entra en un largo periodo de decadencia derivado de la marcha de la nobleza a la corte en busca de cargos en la administración, la incidencia de las pestes, la fuerte presión fiscal, la paralización de la actividad artesanal y comercial y la expulsión de los moriscos, conllevará una profunda y prolongada recesión en la ciudad. En este contexto la construcción de obra nueva se verá paralizada, reduciéndose los trabajos en la muralla a pequeñas reparaciones, ninguna comparable a las actuaciones del S.XVI, y en adelante, y durante casi dos siglos, únicamente se realizarán las reparaciones más urgentes y necesarias.

 

 

Hacia 1906. Tarjeta postal (Ed. Unión Postal).Cubo de la Esquina o del Baluarte y torre del Homenaje

Hacia 1906. Tarjeta postal (Ed. Unión Postal).Cubo de la Esquina o del Baluarte y torre del Homenaje

Periodo de reformas para el mantenimiento y conservación de la muralla

Los responsables de la conservación y mantenimiento de la muralla fueron:

  • 1- La Corona. Es el rey quien regenta la autoridad sobre la ciudad y, por tanto, sobre sus defensas. En épocas de paz esta autoridad quedaba delegada, con el regidor al frente, en el Concejo de la ciudad, reservándose el poder real la facultad de decidir sobre cualquier elemento que afectase a la estructura de la muralla (construir o demoler cubos, levantar almenas, abrir o cerrar puertas, …).

El rey, y en su nombre el alcaide, únicamente se encargarán del mantenimiento y conservación de la fortaleza regia, configurada por el alcázar, junto con sus muros, adarves y torreones, y por la plataforma almenada de la cubierta de la catedral y el cimorro de la cabecera.

Los conflictos con el cabildo catedralicio, por el control sobre la cubierta de la catedral, no se harán esperar. En el año 1617, cuando toma posesión el nuevo alcaide de la ciudad Gonzalo Chacón, conde de Casa Rubios, el paso del adarve, que comunicaba el alcázar y el cimorro de la catedral, se encontraba tapiado. Es el principio de una larga lista de conflictos entre el cabildo catedralicio y el alcaide.

A mediados del S.XVIII el alcázar es transformado en cuartel militar, pasando a depender del concejo de la ciudad.

 

 

  • 2- El concejo y los particulares. De la conservación del resto de la cerca defensiva, de su uso y de la vigilancia y control de sus accesos se encargaba el concejo, siendo inevitable el constante conflicto con los vecinos. Por ejemplo, en 1518, y con la intención de evitar el acceso de apestados, se decide tapiar los postigos del Obispo y de la Malaventura, así como la puerta de Montenegro (en el resto de accesos se ponen guardas); el postigo del Obispo era muy frecuentado por el cabildo catedralicio, oponiéndose a prescindir de este paso.

Mayor enfrentamiento suponía el hecho de que los palacios, de algunas de las grandes familias nobiliarias de la ciudad, estuviesen ocupando el suelo próximo a los paramentos defensivos. La incorporación de tramos de muralla a los dominios palaciegos fue continua, teniendo poco éxito las prohibiciones del concejo en este sentido. Se dieron varios niveles de ocupación:

  • - Apropiación de tramos de adarve, a los que tenían fácil acceso desde sus propiedades. En los adarves levantaron tapias, interrumpiendo el paso, y abrieron puertas, apropiándose de facto de una parte del adarve.
  • - Apropiación del propio lienzo de la muralla, fruto de la conjunción de las necesidades del concejo y del enorme poder de algunas familias nobiliarias (los Srs de Villafranca y Las Navas, y los Srs de Navamorcuende, Villatoro y Cardiel principalmente). Algunos ejemplos serían:
  • 1- En 1580, el Sr. de Navamorcuende, Villatoro y Cardiel perforó el lienzo de la muralla para abrir ventanas orientadas al mediodía. Como consecuencia de ello, tiempo después, se desplomará un tramo de lienzo. Cuando el palacio fue vendido a los jesuitas, estos fueron obligados a reparar el lienzo, pasando a manos privadas de forma definitiva.
  • 2- En 1670 se construye la espadaña del monasterio del Carmen sobre la propia muralla.
  • Hacia 1930. Postal G. H. Alsina. Espadaña del Carmen
  • Hacia 1930. Postal G. H. Alsina. Espadaña del Carmen

 

 

Funciones de la muralla

Militar. Las murallas fueron concebidas para defenderse de ataques exteriores. En el S.XVI el enemigo ha desaparecido, perdiendo buena parte de la razón de ser de unas murallas que, además, resultarían ineficaces ante la artillería de la época. A pesar de ello, la vieja muralla seguirá teniendo su protagonismo coincidiendo con puntuales conflictos armados:

  • - Guerra de Sucesión por la corona (1701-1713), entre Felipe de Anjou (Felipe V) y el archiduque Carlos de Austria. Aunque la ciudad de Ávila no se verá directamente afectada, como medida preventiva, se robustecen las murallas y se tapiarán algunas de sus puertas.
  • - Guerra de la Independencia (1808-1814). De nada servirán las obras de remozo en la muralla para evitar el asalto de las tropas francesas al mando de Lefèvre. Ya asaltada, se ordenó el tapiado de los postigos de viviendas particulares y las puertas menos transitadas, llevándose a efecto nuevos trabajos de fortificación en la muralla.

 

 

 

Sanitaria, básicamente para protegerse de las epidemias. Los arcos de entrada estaban dotados de puertas de madera, siendo el concejo quien establecía los horarios de apertura y cierre diarios (en 1520, a las 22 h hasta San Miguel, y a las 21 h de San Miguel a Pascua Florida). Cuando se decretaba toque de queda o había peligro de epidemias -peste-, las puertas se cerraban, incluso se tapiaban las menos transitadas, disponiéndose guardas para controlar el acceso de forasteros.

¿Pero cómo se controlaba el acceso a los arrabales?. Será Felipe II quien apruebe financiar la introducción de puertas en los caminos, en los límites de la ciudad y en las propias calles, en las que, aprovechando los inmuebles, se levantaron tapias que cercarían los arrabales (en 1570, Anton van de Wyngaerde deja plasmadas estas cercas higiénicas en un dibujo panorámico de la ciudad). Esta cerca se mantendrá desde 1565 hasta 1648, unas veces completa (en época de epidemias) y otras con numerosos portillos abiertos ilegalmente por la población, a la que la resultaba muy incómodo encontrarse cercada. Era una endeble estructura de 9 pies de altura y 3 pies de ancho, construida sobre un zócalo de piedra y barro, sobre el que se elevaba tapial, a veces rematado con bardas.

Dibujo panorámico de la ciudad en 1570, Anton Van De Wyngaerde

Dibujo panorámico de la ciudad en 1570, Anton Van De Wyngaerde

 

 

S.XVI, reparaciones en la muralla y nuevas construcciones adosadas

Las murallas llegaron muy dañadas al S.XVI. Los desperfectos en adarves, paños y arcos (agrietamientos, desprendimiento de merlones, …), a duras penas, iban siendo reparados por el concejo, obteniéndose la financiación a partir de repartimientos y contribuciones indirectas, de las que, excepto el cabildo catedralicio, nadie quedaba exento. La endémica escasez de fondos obligará, en 1572, a prescribir a los vecinos con inmuebles adosadas al lienzo que habían de ser ellos quienes financiasen las reparaciones de los correspondientes tramos de paño, actuaciones que irán legitimando a los particulares ha apoderarse de tramos de muralla.

Los trabajos en la muralla consistieron en:

  • 1- Reparación de las puertas, en lo referente a maderas, cerrojos y cerraduras.
  • 2- Reparaciones de las fábricas deterioradas de los lienzos y cubos de la muralla, así como de las puertas:
  • - Puerta del Mariscal o de San Martín. Fue rehabilitada en 1524 y 1597. En su entorno exterior se disponía el mayor vertedero de la ciudad, originado ya en la Edad Media.
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  • Hacia 1920. Tarjeta postal, Lucien Roisin.Arco del Mariscal intramuros. Hacia 1920. Postal, José Mayoral. Lienzo septentrional: vertedero junto a puerta del Mariscal.
    Hacia 1920. Tarjeta postal, Lucien Roisin.
    Arco del Mariscal intramuros.
    Hacia 1920. Postal, José Mayoral. Lienzo septentrional: vertedero junto a puerta del Mariscal.
  • - Puerta de San Silvestre o del Carmen. Es el único acceso oblicuo de la muralla, quedando protegido por dos torres cuadrangulares. El torreón nº 28 fue intervenido arqueológicamente, identificándose un primer cubo semicircular de época medieval, el cual estaría, a manera de cuerpo de guardia, diáfano (en el S.XIX se colmata con escombros). Posteriormente, en el S.XVI, será embutido por un torreón cuadrangular, en sillería y almenado con aspilleras, concibiéndose una puerta con arco escarzano. La reforma correrá a cargo de Juan Campero, interviniendo testimonialmente Vasco de la Zarza, entre los años 1517 y 1528. En 1619 se llevan a cabo nuevos trabajos de restauración.
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  • 2001. Excavación arqueológica del cuerpo de guardia en la puerta del Carmen. Hacia 1925. Postal Grafos. Foto Mayoral. Puerta del Carmen.
    2001. Excavación arqueológica del cuerpo de guardia en la puerta del Carmen. Hacia 1925. Postal Grafos. Foto Mayoral. Puerta del Carmen.
  • - Puerta del Puente o de San Segundo, muy transitado por mujeres que bajaban al río a lavar la ropa y por hombres para trabajar en los batanes, tites, tenerías y molinos. En él se ubicaba uno de los pesos de la harina que la ciudad tenía en el S.XVI, siendo paso obligado para mercaderes, campesinos y viajeros.
  • En 1500 la puerta será forrada con sillería, introduciéndose una tronera y saeteras.
  • 1910-1914. Foto Henri Guerlin. Puerta del Puente
  • 1910-1914. Foto Henri Guerlin. Puerta del Puente
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  • - Portillo de San Isidoro, de la Malaventura, del Matadero o de los Gitanos. Abierto frente a la desaparecida iglesia de San Isidro. Debido a la escasa población que residía en la zona, permanecerá tapiado durante largo tiempo en la Edad Media. En 1503 Isabel la Católica ordenará su apertura. Este espacio urbano continuó albergando escasa población durante todo el S.XVI, motivo por el que se consideró apropiado establecer el matadero municipal en unos edificios próximos a la iglesia románica de San Isidro.
  • 1948. Foto Mayoral Fernández
  • 1948. Foto Mayoral Fernández. Portillo de la Malaventura y caserío sobre el antiguo matadero.
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  • - Puerta de la Santa o de Montenegro. Las torres cuadrangulares que la flanquean fueron ejecutadas en 1501; nuevos trabajos restauratorios se realizan en 1538-1543 y en 1618. En su entorno se acopiaron muladares con los residuos procedentes del matadero.
  • Portillo de la Malaventura y caserío sobre el antiguo matadero. Puerta de Montenegro. Hacia 1930. Tarjeta postal, foto anónima
  • Hacia 1930. Tarjeta postal, foto anónima. Puerta de Montenegro.
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  • - Puerta de González Dávila, del Grajal o del Rastro (denominación que procede de la existencia de un edificio donde se mataban reses y se vendía carne ciertos días de la semana al por mayor). Entre 1527 y 1540 se reconstruyen las dos torres cuadrangulares que flanquean la puerta, edificándose un mirador apoyado en la bóveda del arco escarzano. Con esta reforma queda integrado este tramo de muralla dentro del palacio de los Srs. de Villafranca y Las Navas.
  • Hacia 1905. Tarjeta postal. Fototipia Lacoste. Puerta del Rastro o de los Dávila
  • Hacia 1905. Tarjeta postal. Fototipia Lacoste. Puerta del Rastro o de los Dávila

A pesar de ser este acceso el más cercano al mercado Chico, espacio intramuros muy concurrido, a causa de los condicionamientos geográficos y a la carencia de calle adecuada para comunicar con los arrabales, tuvo escaso tránsito, convirtiéndose sus inmediaciones en un gran muladar. Este acopio de basuras, siglos más tarde, servirá para habilitar el jardín de El Rastro.

 

 

- Postigos del paseo del Rastro. Entre esta puerta y el alcázar regio, intramuros, se sucedían, adosados, los dos palacios de las ramas de los Dávila, la más añeja nobleza abulense. Al exterior se abrían dos postigos. Uno desde las casas del Marqués de Las Navas hacia el paseo del Rastro; el otro desde las casas de los señores de Navamorcuende y Villatoro. En 1507 la reina Juana los mandó tapiar.

Hacia 1920. Archivo Información Artística. Postigo de los Dávila

Hacia 1920. Archivo Información Artística. Postigo de los Dávila

 

 

- Las tres puertas del lienzo oriental de la muralla, la de San Pedro o Alcázar, el postigo del Obispo (tapiada en 1597) y la de San Vicente eran las más transitadas de la ciudad, comunicando la parte alta del recinto intramuros con los arrabales de la ciudad y con diferentes caminos que llegaban del exterior.

 

 

1876. Foto Casiano Alguacil. Puerta del Alcázar. Hacia 1912. Postal, Ed. Unión Postal Universal. Puerta de San Vicente.
1876. Foto Casiano Alguacil. Puerta del Alcázar.  Hacia 1912. Postal, Ed. Unión Postal Universal. Puerta de San Vicente. 

Al perder la muralla su valor exclusivamente defensivo, se irán eliminando los baluartes que complementaban la defensa de los accesos. Se sabe de la existencia de dos baluartes, uno en la torre de la Esquina, y otro en la puerta de San Vicente, que el concejo mandó desmontar en 1520.

A ambos lados de la puerta del Alcázar se disponían barbacanas: una iniciada en el torreón del flanco meridional de dicha puerta, llamado también “torre de la Barbacana”, junto al que se construyó la casa de la alhóndiga; y la otra, la llamada “barrera de la Albardería”, construida entre la torre del otro lado de la puerta y el cimorro de la catedral.

Un foso recorrería el espacio que después sería la calle de la Albardería, ya que en el siglo XV “los vecinos y vasallos de la tierra” estaban obligados aún a reparar “las cavas de dicha çibdad”. En el siglo XVI, el espacio que media entre la barbacana y los soportales de la Albardería se había convertido en calle.

 

 

La fiebre constructiva, derivada de la boyante situación económico-social del momento, también afectará a la muralla, adosándose una serie de edificios de interés:

  • a. Casa de la Obra Pía de San Martín
  • Construida a mediados del S.XVI, entre los cubos nº 3 y 4, con la finalidad de comprar cereal que, almacenado y molido, servía para cocer pan los sábados, y repartirlo entre los pobres de la ciudad. La portada es obra de Isidro Villoldo.
  • Hacia 1920. Colección Fernando Sierra. Foto Mayoral Encinar. Antiguo Hospital de San Martín
  • Hacia 1920. Colección Fernando Sierra. Foto Mayoral Encinar. Antiguo Hospital de San Martín
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  • b. Casa de la Alhóndiga
  • Costeado por el concejo y el cabildo, se construye, en 1590, a partir de la torre meridional de la puerta del Alcázar, con la finalidad de servir de silo de cereales panificables, para prestarlo a los campesinos y vecinos de la ciudad, quienes debían devolverlo tras la cosecha (misma cantidad más las mermas). Las ganancias se destinaban al socorro de los pobres. Es derribada en 1870.
  • Hacia 1864. Foto Jean Laurent. Edificio de la Alhóndiga
  • Hacia 1864. Foto Jean Laurent. Edificio de la Alhóndiga
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  • c. Casa de las Carnicerías o del Peso de la Harina
  • Atribuida a Francisco de Mora, se construye en 1590-1591 con la finalidad de implantar un almacén para vender el vino que entrara en la ciudad, albergando, además, las dos carnicerías mayores.

 

 

 

El traslado de las carnicerías mayores acarreó gran número de protestas, motivando el retorno a sus lugares de inicio al poco tiempo (Mercado Grande y Mercado Chico), y trasladándose, a cambio, el peso de la harina (control sobre el grano y harina que entraba en la ciudad), función que desempeñó hasta el S.XIX.

Su construcción había supuesto inconvenientes para el tránsito ordinario por el postigo del Obispo, principalmente al cabildo catedralicio. Las quejas llevaron a Felipe II a prescribir, en 1597, el tapiado del postigo del Obispo y la apertura de una nueva puerta a través de la Casa de Carnicerías, quedando el edificio dividido en dos: uno servía de alhóndiga para el vino y de peso de la harina; y el otro continuará usándose como posada de jueces y capitanes.

Hacia 1910. Tarjeta postal de Lucien Roisin. Puerta del Peso de la Harina

Hacia 1910. Tarjeta postal de Lucien Roisin. Puerta del Peso de la Harina

 

 

Capilla de San Segundo y demolición del torreón nº 88

La capilla se construye con el objeto de servir de mausoleo a los restos de San Segundo. Los trabajos fueron dirigidos por Francisco de Mora, concluyéndose en 1615. Su construcción hubo de superar un importante inconveniente: la capilla quedaría adosada al cubo nº 88, por lo que, en 1595 se pidió licencia a Felipe II para demoler el cubo, a lo que el rey dio su consentimiento. A partir de entonces la calle Albardería pasará a llamarse de San Segundo.

Hacia 1915. Fototipia Thomas. Capilla de San Segundo

Hacia 1915. Fototipia Thomas. Capilla de San Segundo

 

 

Obras en la muralla en el S.XVII.

Al margen de las obras en la propia cerca defensiva, son relevantes tres construcciones relacionadas, constructivamente, con la muralla:

  • Capilla de Velada
  • Formando parte de la catedral, se construirá una capilla adosada al paramento interior de la muralla, entre la catedral y la calle que entraba a la ciudad por la puerta del Peso de la Harina. Su promotor fue Gómez Dávila, marqués de Velada, ayo y mayordomo mayor de Felipe III. Las obras comienzan en 1603, no dándose por concluida la capilla hasta el S.XIX.
  • 2011. Capilla de Velada
  • 2011. Capilla de Velada
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  • Colegio de la Compañía de Jesús
  • En 1617 los jesuitas se trasladan a una propiedad adosaba intramuros al lienzo meridional, entre el alcázar y el palacio del marqués de Las Navas; había sido adquirida a Rodrigo Dávila. La condición para poder establecerse en estos inmuebles fue que reparasen el tramo de muralla al que se adosaba el palacio. Como consecuencia de la intervención, el tramo de muralla perdería gran parte de su condición defensiva, para convertirse en fachada del palacio. Sobre la base de la muralla conservada, se levantaron nuevos muros con varias filas de ventanales, balcones, rejas y cornisas. En el S.XVIII, aprovechando el derrrumbe de un cubo, se edificó sobre él un mirador de planta semicircular clasicista. Este sector de la muralla había pasado a convertirse en una fachada particular.
  • En 1774, ya expulsados los jesuitas de España (1767), los edificios pasarán a ser sede episcopal.
  • 1902. Fototipia Laurent. Foto Ángel Redondo de Zúñiga. Palacio de los Srs de Navamorcuende, luego de los Jesuitas y actual Obispado
  • 1902. Fototipia Laurent. Foto Ángel Redondo de Zúñiga. Palacio de los Srs de Navamorcuende, luego de los Jesuitas y actual Obispado
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  • La espadaña del convento del Carmen
  • En 1670 el prior se dirige al rey para solicitar permiso de construcción de una espadaña en la muralla en relación con el monasterio de Ntra. Sra. del Carmen (edificio adosado intramuros y fundado en el S.XV), ya que las malas condiciones del convento hacían peligrar cualquier construcción que sobre él se introdujese. Carlos II concederá el privilegio, erigiéndose una esbelta espadaña desde el adarve de la muralla, junto a la puerta del Carmen.

 

 

 

Obras en la muralla en el S.XVIII

Para solucionar el problema del acuartelamiento de tropas, Fernando VI cederá el alcázar para que sea reestructurado como cuartel. Desde este momento, y hasta su definitiva demolición, se sucederán las reformas en el edificio, algunas de las cuales afectarán directamente a la muralla.

En 1792 el rey Carlos IV concede permiso para “demoler los dos cubos de la muralla del cuartel que mira al convento de Gracia”, y que habían comenzado a agrietarse. La piedra resultante fue empleada para reedificar otros cubos y realizar las reparaciones que en esos momentos necesitaba la muralla en ese tramo.

El alcázar, a principios del S.XIX, tendrá capacidad para más de 1000 soldados. A comienzos del S.XX del antiguo alcázar únicamente restarán dos muros paralelos, algunos escudos y algunas ventanas. Poco después sería demolido por completo.

Un último aspecto, que no debe pasar inadvertido, es la imagen exterior que la muralla ofrecería, y ello debido a que sus inmediaciones sirvieron, durante siglos, de muladares y vertederos. La ladera septentrional, orientada a la umbría, no reunía condiciones idóneas para vivir, por lo que será en este espacio donde se localicen los mayores vertederos que, señalados por el concejo, debían ser utilizados por los habitantes de la ciudad para verter las basuras. Cuando las puertas quedaban excesivamente ocupadas por la basura y el paso se dificultaba, era necesario adecentarlas y limpiarlas. El de mayores dimensiones fue el que se generó en torno a la puerta del Mariscal. Pero los muladares también se extenderán por el lienzo oriental (entorno a la puerta de San Vicente) y por el lienzo meridional, principalmente en lo que hoy es el paseo del Rastro.

 

 

Con el final del S.XVIII se adoptarán mediadas para la recuperación y embellecimiento de espacios públicos. En 1795, se aprueba un proyecto para crear un paseo/camino desde la ermita de San Segundo hasta el arco de San Vicente. Tenía este camino un ancho de 35 pies, y en sus márgenes se plantaron árboles, se acondicionó una fuente frente al arco del Carmen y se dispusieron poyos, convirtiéndose en un paseo de verano situado al norte de la muralla.

En el lienzo meridional se ejecuta el paseo del Rastro. A comienzos del S.XVI existía un baluarte frente a las casas del marqués de Las Navas y junto al muladar de la puerta del Rastro, y otro en torno a la torre de la Esquina. La falta de uso de estas defensas posibilitó el cierre de los postigos y la destrucción paulatina de los baluartes, empleándose la piedra y tierra de estos para terraplenar de manera progresiva los escarpes naturales que había entre la puerta del Rastro y la torre de la Esquina. Estos trabajos se inician ya en 1675, culminándose en 1791, concretándose un paseo soleado con una clara finalidad recreativa.

1947. Foto Ignacio Herrero de Collantes. Paseo del Rastro y cubo del Polvorín semiderrruido

1947. Foto Ignacio Herrero de Collantes. Paseo del Rastro y cubo del Polvorín semiderrruido

Hacia 1920. Tarjeta postal, Lucien Roisin.Arco del Mariscal intramuros.