Subir al inicio de la página
diseño ziddea
Fundación ACS

¿Por qué utilizaron tumbas para construirla?

 

M

uchos de aquellos que contemplan la muralla de Ávila aprecian una serie de “piedras” cuya función les resulta difícil de  determinar. Sus formas y sus disposiciones nada tienen que ver con los sillares y la mampostería que dominan en la defensa. Ello se debe a que son piezas reutilizadas, muchas de ellas provenientes de alguna edificación romana previa que habría sido desmantelada. Incluso no tuvieron impedimento en utilizar estelas funerarias del antiguo cementerio de aquella época que, se cree, se localizaba en la zona de la Basílica de San Vicente.

Por tanto, cuando las murallas se refuerzan y amplían en época medieval, no hay impedimento en disponer estas piezas antiguas que resultaban abundantes en el perímetro oriental de la muralla pero que también se aplicaron en puntos concretos de la zona occidental y meridional del recinto amurallado.

Para que sepas para que servían dichas piezas antes de ser reutilizadas como material constructivo, a continuación te mostramos algunas de las más abundantes:

 

 

Cistas. Los romanos, como otros muchos pueblos de la antigüedad, incineraban a sus muertos y las cenizas las depositaban en cistas. Estas cistas podían ser vasijas cerámicas pero, frecuentemente, se tallaban en piedra tal y como se aprecia en las fotos anexas.

Cupae. Por encima de las cistas, se disponían cupas o cupae, unos elementos de piedra que se asentaban sobre el enterramiento, que lo protegían y que servían para señalizarlo. Algunas llevaban inscripción relativa al difunto.

Estelas. También para señalizar servían las estelas. Se disponían verticales, clavadas en el terreno y solían contar con texto acerca de la identidad del que allí yacía, su profesión, origen.

Verracos. Son esculturas zoomorfas, bien cerdos, bien vacas o toros, propias de los vettones, el pueblo indígena que habitó las actuales provincias de Ávila, Salamanca y, parcialmente, zonas de Toledo, Cáceres así como algunas áreas portuguesas. Su manifestación artística más relevante son estos “toros” que, según algunas investigaciones, servían para marcar zonas de pastos. Los romanos eran un pueblo abierto a otras formas culturales y religiosas y, cuando ocupan estas áreas, se siguen utilizando verracos, entre otras cosas, como monumentos funerarios. Hay muchos reutilizados en la muralla, destacando el que da nombre al Cubo de la Mula ya que sobresale de la vertical del torreón.