Subir al inicio de la página
CONTACTO
Direccion
Dirección Palacio de los Verdugo
C/ Lope Nuñez, 4
05001 Ávila (Ávila)
Concejalía de Patrimonio
 
Telefono
Teléfono 920 35 00 00
 
diseño ziddea
Visitas mensuales15706

De banderas y pendones

La aparición de la historia europea en las películas de Hollywood, empezando por el Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda, y siguiendo por la “oscura” Edad Media europea, llenaron las murallas y castillos de pendones y banderas de todo tipo. Pero, ¿verdaderamente tenemos datos de que esto fuese así? Animo a todos los que tengáis datos de archivos o crónicas, que sean fidedignos, lo compartáis. Yo, por mi parte, lo único que sé es que se adornaban las puertas de alcázares y puertas de entrada de reyes con sus enseñas cuando ellos estaban presentes, pero poco más. Es decir, como sigue ocurriendo hoy con las enseñas en los palacios donde sigue existiendo monarquía, cuando esta el Rey se señala mediante la bandera.

Cuando llega el mercado medieval y se ponen estandartes en cubos y lienzos siempre he pensado si realmente, en sociedades con problemas primarios como aquellas de las que hablamos, tenían medios para semejante despliegue sin sentido. La riqueza y el oropel de demostrar al enemigo que eran fuertes no sé si se sostenía con este tipo de ornato.

Sí sabemos con toda seguridad, ya que lo describen los cronistas, cómo los interiores de alcázares y palacios estaban ricamente adornados con telas, pero respondiendo a un fin concreto: calentar o retener mejor el calor de las estancias.

Este mismo fin tenían los tapices a partir del siglo XV. Pero aquí si conocemos cómo en determinados momentos importantes para la ciudad tenían, además, un carácter ceremonial y se sacaban a los balcones de las casas para celebrar acontecimientos importantes que solían ir acompañados del paso de autoridades.

Podéis enviarnos vuestras aportaciones y comentarios a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

R. R. E.

Leer 645 veces